Claudia Beatriz Olazara de la Cruz

"Sabía que solo era un camino empedrado y que pronto saldría a esa linda carretera en la que todos queremos viajar."

Fui diagnosticada con cáncer de mama a los 24 años, tenia solo 3 meses de haber dado a luz a mi bebé. Durante la lactancia noté que una pequeña bolita crecía, entonces decidí acudir al médico para un chequeo. Me hicieron una biopsia y después de 1 semana me mostraron los resultados: Cáncer de mama en tercera etapa. La recomendación médica sugería extirpar el tumor y realizar una mastectomía parcial de mi seno izquierdo, pero elegí la cirugía radical pues era muy joven y el aspecto físico pasó a segundo plano porque lo más importante era mi vida y un futuro con mi hijo.

Soy Psicóloga y una persona muy optimista, sin duda eso me ayudo a sobrellevar la situación, pero no puedo negar que al momento de recibir la noticia pensé en mi hijo y en todo lo que me faltaba por vivir. En ese entonces vivía con mi pareja, el padre de mi hijo, pero después de la mastectomía y unas cuantas quimioterapias muchas personas se fueron, tal vez porque no pudieron con esta situación. Es una prueba en muchos sentidos, el padre de mi hijo se fue y no lo culpo porque tuvo que ser difícil para él, pero yo tenía que seguir adelante por mi hijo, por mí y porque aún me faltaban muchas cosas por vivir.

Durante todo el tratamiento mantuve la fe y el optimismo. Sabía que solo era un camino empedrado y que pronto saldría a esa linda carretera en la que todos queremos viajar. El apoyo de mi familia y amigos fue esencial, nunca permití que ellos sufrieran por mi y me mantuve alegre y guapa, porque el cáncer más que ser una enfermedad física, es también un gran reto emocional.

Hace 3 años me dieron de alta pero sigo con mis chequeos semestrales y anuales. Ahora tengo 28 años y durante el trayecto de mi tratamiento y recuperación conocí a nuevas personas, una de ellas se encuentra conmigo en este momento y es un hombre increíble su amor, el de mi hijo, familia y amigos me hace entender que no necesitamos esperar a que una enfermedad como el cáncer de mama nos diga como vivir.

Soy una mamá joven que aprendió a vivir y amar a su hijo al máximo. Después de haber recibido la noticia del cáncer, pensé que tal vez no tendría la suficiente vida para ver crecer a mi pequeño, pero gracias a su amor y a mi fe salí adelante y hoy estoy aquí, eternamente agradecida por pasar un día más con las personas que más amo.







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